22 septiembre 2006

¿Un memo escribe memeces o memes?

Pregunta metafísica enunciada por Blitzkrieg, al darse cuenta de que le había pasado el meme.

El Fin del Mundo (meme)

Si llegase el fin del mundo...


1. ¿Qué canción te gustaría escuchar?

Por ejemplo Lady Blue, de Bunbury. Creo que esa mezcla entre melancolía y paz interior que te produce debe ser bastante parecida a la muerte. O cualquiera buena de Pink Floyd.
Aunque si tuviese tiempo escucharía toda mi colección de música.

2. ¿Qué libro te gustaría ojear?

Un album con fotos de toda mi vida. O El Juego de Ender.

3. ¿Con quién te gustaría hablar?

Con todo el mundo, supongo; familia, amigos, incluso con desconocidos... Aunque puede que también me apeteciese estar solo.

4. ¿Qué te gustaría comer?

Carne humana. A la plancha. ;-)

5. ¿Qué harías, qué te queda pendiente por hacer?

Conducir un Ferrari o una Hayabusa a 300 Km/h, zigzagueando entre coches. Paracaidismo. Submarinismo. Trincarme a algún pibón del 15 (a pelo, por supuesto, y sin marcha atrás).


Blitzkrieg, te paso el testigo.

21 septiembre 2006

Cosas de espías

Lucas miró su teclado, con el ceño completamente fruncido. Las letras parecían juntarse, intercambiarse, borrarse. Daba la sensacion de que estaban jugando al pilla-pilla. Su reloj marcaba más las 2 de la madrugada. Llevaba casi dos días sin dormir, y todo por culpa de ese programa. "Tengo que terminarlo ésta noche, como sea. La semana que viene el cliente debe tenerlo en sus manos. Completamente funcional. Además, no aguantaré mucho tiempo más así". El sueño era tan constante y pesado que todo el puto universo parecía empeñado en que Lucas tenía que dormirse. Tenía que dormirse. Dormir. No, no tenía que dormirse. Era tan fácil... Lo único que tenía que hacer era dejarse llevar, relajarse. Olvidarse de ese maldito fragmento de código que parpadeaba delante de él. Mientras pensaba en cómo podría castigarle su jefe si no terminaba el programa a tiempo, sus extremidades parecían volverse inmunes a la gravedad. Su cuerpo empezaba a flotar, cual bolsa de la compra arrancada del suelo por una oportuna ráfaga de viento. "No me puedo dormir" se repitió en alto una y otra vez, intentando que la frase le pareciese lo suficientemente convincente como para hacerse caso a sí mismo. "No me puedo dormir". "No me puedo...". Claro que podía. Su ultimo esfuerzo por abrir los ojos se tradujo en un imperceptible movimiento de cejas.

No tardó mucho en despertarse. Cuando lo hizo, se irguió en la silla, en un movimiento rápido y brusco. Fue entonces cuando se percató de la presencia del gnomo.

-¿Qué coñ...? Mierda, me he quedado dormido. Y ahora estoy soñando. Con un puto gnomo. ¿Por qué no podré soñar con Elsa Pataki? - dijo en voz alta.

El gnomo apartó su mirada de la pantalla del ordenador, y la dirigió hacia Lucas. Su cara era totalmente rígida, inexpresiva, y su mirada estaba mas vacia que la cabeza de Miss EEUU. El único movimiento que era capaz de ejecutar era el de su cuello, lo que le había servido para enfocar sus ojos hacia Lucas.

-Duerme - dijo el diminuto ser, con una voz enlatada y crepitante. Y no dijo nada más.

Lucas no cabía en su asombro. "¿Que duerma? Pero si ya estoy durmiendo...".

El gnomo volvió a girar la cabeza, mirando de nuevo hacia el monitor. Entonces Lucas se fijó más detalladamente en el pequeño. Llevaba unos pantalones verdes y una rudimentaria chaqueta roja, a juego con sus brillantes zapatos y su puntiagudo gorro. Una larga y canosa barba ocultaba su boca. No era mucho más alto que la taza de café que estaba sobre la mesa a pocos centímetros de él. Permanecía completamente inmóvil, mirando atentamente y sin pestañear los caracteres aglutinados en la pantalla. "Vaya, nos ha salido curioso el enano éste".

Lucas puso los codos encima de la mesa y se apoyó sobre las palmas de sus manos. Se quedó mirando fijamente a través de la ventana, por la que entraba una templada brisa veraniega. Las cortinas, abiertas, se agitaban levemente a causa de la brisa, la cual no era suficiente para refrigerar aquellas calurosas noches. Volvió a mirar al gnomo , mientras se preguntaba qué interés podía tener un duende en un trozo de código de un programa que gestionaba la seguridad de un banco. "¿No deberia mirarme a mi, como ser vivo que soy? ¿Tan acostumbrado está a la presencia de seres humanos que pasa de mí y se centra en un simple ordenador? ¿Entiende algo del código? ¿Puede haber duendes informáticos?" Tantos pensamientos consecutivas le hicieron bostezar. "Joder, para estar soñando, tengo demasiado sueño. ¿No debería estar volando por encima de los tejados, matando gente por la calle, o simplemente follandome a Elsa Pataki?". Algo interrumpió sus pensamientos. Era el duende. Se había movido, y ahora estaba situado en el mismo sitio pero mirando hacia la ventana. De repente empezó a caminar, con pasitos diminutos pero decididos, alternando rápidamente sus piernas, que hasta ahora le habían parecido a Lucas completamente rígidas. La cara de sueño que hasta entonces había dominado la cara de Lucas se tornó en una expresión a medio camino entre el excepticismo y el enfado.

-No tan rápido. Tú no te vas de aquí, canijo - dijo mientras lo agarraba por la cabeza.

Su tacto era demasiado frio. No tan frío como el metal, o la roca, pero sí demasiado para un ser supuestamente vivo, además en verano. "Qué coño sabrá mi subconsciente acerca del tacto de un gnomo". Mientras lo traía hacia sí, el gnomo soltó una descarga de energía lo suficientemente fuerte como para paralizarle el brazo a Lucas, que dejó caer el animal al suelo, produciéndose un irremediable pero increiblemente sonoro golpe contra el suelo.

-Me cago en tus muertos, ¡maldito cabrón! - gritó Lucas.

Mientras blasfemaba, giró sobre su silla hacia la pared perpendicular a la ventana, de la que colgaba un bate de béisbol que guardaba de sus tiempos jóvenes, como recordatorio de que era posible ser feliz. Lo agarró sin pensárselo vez y media, y cuando volvió a girar sobre la silla, vio al duende intentando levantarse del suelo. Yacía sobre su espalda, cual tortuga desvalida, con su punto más débil al descubierto. Lucas levantó el bate sobre su cabeza, miro fijamente al gnomo, memorizando su posicion. A continuación cerro los ojos, recordó la posicion del gnomo y blandió su bate hacia abajo con todas sus fuerzas.

Al crujido descomunal le acompañaron pedazon de gnomo volando por toda la habitación. Era curioso, no sonaba como carne. Ni siquiera era el ruido sordo de los huesos al partirse. Lucas abrió los ojos y comprobó, incrédulo, que lo que restaba del gnomo (la cabeza, la parte superior del tronco y un brazo) estaba compuesto, en su interior, de una mezcla de metal, cables y plástico.

-Joder, un puto Terminator enano. ¿Dónde coño está Pataki? - dijo, cansado de su propio asombro, y de aquel maldito sueño.

Recogió los restos de chatarra del suelo y los depositó sobre la mesa. Entre tanta pieza acribillada, un led intermitente le llamó la atención. Se inclino hacia él para observarlo con mas detalle, y en ese momento el led se apagó. Para siempre.

Un chirrido de neumáticos hizo a Lucas ponerse en pie de un salto. Corrió hacia la ventana y se asomó a tiempo para distinguir a una furgoneta negra, grande, con los cristales tintados y una antena sobre el techo, arrancar e irse a toda pastilla. Se quedó mirando cómo el vehiculo se alejaba calle arriba, decidido a no parar por ninguna ancianita que encontrase intentando cruzar la calle.

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de par en par, revelando la silueta de su mujer, en camisón, con los ojos todavia medio cerrados.

-¿Qué ha sido ese golpe? He oído un coche derrapar... ¿Ha habido un accidente? ¿Has visto algo?

Su mujer entró en la habitación, descalza.

-¿Qué es toda esta chatarra que hay en el suelo?

18 septiembre 2006

Fractal Art Contest 2006

Con motivo del Congreso Internacional de Matemáticos 2006 (ICM por sus siglas en inglés) que tuvo lugar en Madrid a finales del mes de agosto, se celebró el oportuno Concurso de Arte Fractal.
Aquí podéis encontrar los trabajos ganadores, aunque ninguno de los presentados tiene desperdicio...

17 septiembre 2006

Ingeniería Sin Fronteras y el Software Libre

La Federación Española de Ingenieria Sin Fronteras (ISF) ha publicado en su web un interesante artículo donde explica cómo el software libre puede, en la práctica, ayudar a países del tercer mundo a desarrollarse, sin depender de licencias de cualquier gran multinacional. Para ello, narra un par de casos reales, uno en Nicaragua y otro en la República de Benin, explicando en qué consistían ambos proyectos, asi como las razones por las que usaron (y siguen usando) software libre.

El artículo lo podéis descargar aquí.

13 septiembre 2006

Wait

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